Cuando comer se convierte en un ritual
Así vivimos Cena a Ciegas en Bali Andino
Hay experiencias que se recuerdan por el sabor. Otras por la música. Y algunas quedan grabadas porque logran detener el tiempo.
Lo que compartimos en Bali Andino, junto a su creadora Lorena Fredes y su equipo, fue una invitación a vivir la gastronomía desde un lugar completamente diferente: la presencia.
En una época donde todo ocurre demasiado rápido, decidimos hacer exactamente lo contrario. Bajar el ritmo. Respirar. Escuchar. Sentir. Y permitir que cada bocado contara una historia.
Una Luna Nueva como punto de partida
La experiencia fue creada bajo la energía de la Luna Nueva, un momento del ciclo lunar que simboliza comienzos, intención y apertura a nuevas posibilidades.
Cada plato fue pensado por Lorena y su equipo desde la cocina de autor, respetando ingredientes, texturas y sabores que dialogaban con esa energía de nacimiento y renovación.
No se trataba únicamente de cenar. Se trataba de experimentar la comida con todos los sentidos.
Cuando la música también alimenta
Mientras cada paso del menú encontraba su momento, tuve el privilegio de acompañar la experiencia con la vibración de los cuencos de cuarzo. El sonido no estaba allí como un espectáculo. Estaba presente como un puente. Una forma de acompañar la respiración, favorecer la presencia y permitir que cada persona pudiera conectar más profundamente con aquello que estaba viviendo. Durante unos instantes, el sonido, el silencio y el sabor comenzaron a formar parte de la misma experiencia. Y eso transformó la cena en algo mucho más íntimo.
Compartir la mesa también es compartir historias
Nos alegró recibir a personas provenientes de distintos ámbitos, entre ellas la periodista y comunicadora mendocina Noelia Nieto, quien eligió quedarse hasta el final de la experiencia para compartir el cierre junto al resto de los participantes.
Lejos de terminar con el último plato, la noche continuó alrededor de una ronda donde conversamos sobre el poder del sonido, la vibración y la intención.
Fue un momento espontáneo. Sin escenario. Sin protocolo. Simplemente personas reunidas alrededor de una misma búsqueda.
Un mensaje para cada camino
Como cierre, cada participante recibió un mensaje personalizado de Tarot. No como una predicción. Sino como un símbolo. Una pregunta.
Una invitación a continuar el proceso que la experiencia había comenzado durante la cena. Cada carta fue distinta. Porque cada historia también lo era.
Arte, gastronomía y magia
En Tramásica creemos que la magia aparece cuando distintas disciplinas comienzan a dialogar. La cocina. La música. La astrología. El Tarot. El silencio. La conversación. El encuentro.
La Cena a Ciegas fue la prueba de que una experiencia puede nutrir mucho más que el cuerpo. También puede alimentar la imaginación, despertar preguntas y recordarnos que todavía existen espacios donde vale la pena bajar el ritmo para volver a sentir.
Gracias
Gracias a Lorena Fredes por abrir las puertas de Bali Andino y crear una propuesta gastronómica tan sensible.
Gracias a cada persona que aceptó la invitación a vivir la experiencia con el corazón abierto.
Y gracias por recordarnos que, cuando el arte y la intención se encuentran alrededor de una mesa, una cena puede convertirse en un recuerdo que permanece mucho después del último bocado.
Próximas experiencias
Esta fue una de muchas noches donde la gastronomía, la música, la astrología y el simbolismo volverán a encontrarse.
Porque algunas experiencias no se explican.
Se viven.
Con amor @natyguirin para TRAMÁSICA ARTE Y MAGIA